DÍA 14: Restitúyenos

Mujer Vaso Frágil Pero Firme



Versículo clave:
“Yo te restituiré los años que comió la langosta.”
— Joel 2:25

Palabra de aliento:
Bendecimos sus vidas en esta hora y agradecemos por seguir este desafío con valentía. Sabemos que este camino no es fácil, pero es necesario. La restauración y la restitución son para aquellos que se atreven a creer que Dios puede devolver lo que el enemigo ha robado.

Cuando un matrimonio está bajo crisis, las pérdidas son innumerables. Se pierde la confianza, la alegría, la paz, e incluso, en muchos casos, las ganas de seguir adelante. Es un proceso doloroso. Las heridas dejan cicatrices, y las pérdidas, tanto emocionales como materiales, parecen ser muchas.
¿Has perdido algo? Estoy seguro de que sí. Nadie está exento de que el enemigo robe algo importante. Él es el ladrón más astuto y audaz que ha existido. Pero hay una buena noticia: Dios es el restaurador por excelencia.

Cuando Dios comienza a tomar el control, la restitución es inevitable. Los matrimonios empiezan a revivir. Vuelven a hablarse, a mirarse, a preguntar cómo está el otro. Empiezan a salir juntos, incluso si es como amigos primero. Eso huele a restitución. El tiempo de las pérdidas termina y comienza el tiempo de la restauración.

Lección clave:
Dios no es sordo. Él escucha tu clamor sincero, aunque sea breve y sencillo. Y Él responderá. Este es el tiempo de la restitución. Lo que el enemigo ha robado, Dios lo devolverá. La confianza perdida, las relaciones rotas, la paz que se fue, todo eso puede ser restaurado por el poder de Dios.

Oración del día:
Padre,
Gracias por el regalo de la vida y por la salud que me has otorgado hoy.
Te doy gracias por tu Palabra, que me recuerda que Tú eres un Dios de restitución.
Señor, he perdido mucho. He perdido en mi matrimonio, en mi hogar, y en mi vida.
Con lágrimas en mis ojos, te pido que restituas lo que el enemigo ha robado.
Levanta mi vida, levanta mi hogar, levanta mi matrimonio.
Levanta a mi cónyuge, levántame a mí.
Lo que el enemigo quería usar para destruir, Señor, Tú lo convertirás en algo para Tu gloria.
Rompe ahora mismo las cadenas de la pérdida.
Que el proceso de restauración comience en nuestra vida hoy.
Te lo pido en el nombre de Jesús, con fe y esperanza.
Amén.

Acción del día:
Escribe hoy en tu diario o en un papel visible esta palabra de fe:
“RESTITUCIÓN... RESTITUCIÓN.”

Palabra final:
Este es un tiempo para que tu fe se levante. No te detengas, no mires atrás.
La restitución está en camino. Dios está obrando en tu vida y en tu matrimonio.
Levanta tu fe, porque Dios es fiel para restaurar lo que se ha perdido.


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