Versículo clave:
“La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz.”
— Mateo 6:22
Palabra de aliento:
¡Bendecidos sean todos los que siguen firmes en este desafío! Gracias por permanecer, por creer, por amar. Compartir este material puede ser una semilla de restauración para otros. ¡Dios es capaz de hacer lo imposible cuando hay amor!
Una de las características más hermosas de una pareja enamorada es que se miran. No hay nada más poderoso que una mirada que dice “te amo”, “me importas”, “eres parte de mí”. A veces no hace falta decir palabras: las miradas lo dicen todo.
Pero cuando el enemigo ataca un hogar, una de las primeras cosas que desaparecen es la mirada de amor. Se habla lo esencial, pero ya no se miran. Las miradas se esconden. Duelen. Se llenan de reproches, tristeza, amargura o incluso vacío.
¿Te ha pasado? ¿Recuerdas cómo eran sus miradas antes?
Hoy Dios quiere sanar las miradas. Quiere que vuelvan a verse con ternura, con esperanza, con misericordia. Que la conexión que se rompe por dentro comience a sanar con algo tan simple y profundo como volver a mirarse a los ojos.
Lección clave:
Las miradas no mienten. Lo que está en el corazón muchas veces se revela en los ojos.
Por eso, hoy oramos para que nuestros ojos sean limpiados, para que nuestras miradas vuelvan a reflejar amor. Aun cuando las palabras falten, que nuestros ojos hablen perdón, comprensión y fe.
Volver a mirarse es volver a comenzar.
Oración del día:
Padre amado,
Gracias por esta oportunidad de hablar contigo.
Gracias porque me escuchas en medio de este proceso de restauración.
Hoy vengo a pedirte que limpies mis ojos y mi corazón.
Que el enojo, el dolor, la rabia o el rencor salgan de mi mirada.
Que pueda mirar con misericordia a la persona que me diste como compañero(a) de vida.
Señor, muchos problemas apagaron mi rostro, pero hoy te ruego que lo hagas brillar otra vez.
Que vuelva a mirar con amor a quien prometí amar.
Que nuestras miradas se encuentren de nuevo, y hablen de esperanza, no de heridas.
Señor, sana nuestras miradas.
Haz que en los momentos difíciles podamos ver Tu obra reflejada en los ojos del otro.
Te lo pido en el nombre de Jesús.
Amén.
Acción del día:
Busca un momento para mirar a tu cónyuge a los ojos, aunque solo sea por unos segundos.
Si estás solo(a) en este proceso, ora mirando una foto de tu pareja y declara en fe:
“Volveremos a mirarnos con amor.”
Palabra final:
Los ojos no solo miran, conectan. Hoy comienza un nuevo tiempo para tu matrimonio.
Levanta tu fe. Dios puede encender de nuevo el brillo en sus ojos.
Decláralo y escríbelo:
QUE VOLVAMOS A MIRARNOS.

